Fomentar una cultura de retroalimentación constructiva
A veces parece que nunca hay una forma adecuada de ofrecer comentarios constructivos. Los “sándwiches de elogios” no resultan muy apetecibles y, a menudo, las personas no logran concentrarse en la parte positiva cuando saben que, a continuación, vendrá una sugerencia de “hacerlo de otra manera”. Sin embargo, los comentarios —cuando se transmiten adecuadamente— son un regalo. A continuación, se presentan tres formas de ayudar a compartir las oportunidades de crecimiento de la mejor manera posible.
1. Planifique con antelación la retroalimentación.
Programe una reunión de análisis antes incluso de que el proyecto o el evento tenga lugar. Fomente la expectativa de que se llevará a cabo un debate, independientemente de si las cosas salen bien o mal, para que todos estén más preparados y comprometidos y no se vean tomados por sorpresa. Crear una sólida cultura de retroalimentación garantiza que cada proyecto importante incluya un tiempo dedicado a ofrecerla como procedimiento operativo estándar.
2. Invite a la persona a dirigir la conversación.
La mayoría de las personas suelen ser más exigentes consigo mismas de lo que nosotros podríamos ser, por lo que esto les brinda la oportunidad de asumir la responsabilidad y dedicar tiempo a la autorreflexión antes de recibir sus comentarios. Proporcione una plantilla, un modelo de orden del día para la reunión o algunas preguntas sugeridas para que las tengan en cuenta. Esto suele permitir que sus comentarios sean una prolongación de su propio proceso de descubrimiento, lo que convierte la conversación en un momento de acompañamiento y conexión, en lugar de una confrontación.
3. Oriente la retroalimentación hacia el futuro.
Tanto si su retroalimentación es afirmativa como si plantea un desafío, siempre debe orientarse como una oportunidad para la acción futura. Evite frases como: “Me hubiera gustado que…” o “¿Por qué no hiciste…?”. Nadie puede volver atrás para corregir acciones pasadas, pero todos podemos avanzar. Después de sus observaciones sobre lo que fue, continúe con comentarios como: “La próxima vez tiene una gran oportunidad de…” o “Incorporar esto realmente ayudará mientras miramos hacia…”.
Ofrecer y recibir comentarios constructivos de forma eficaz, como si se tratara de un regalo, es un componente esencial de una cultura organizativa sana. Como líderes, no solo importa lo que decimos, sino también cuándo y cómo lo hacemos, ayudando a quienes nos rodean a descubrir no solo lo que podrían haber hecho de otra manera, sino también en quiénes son capaces de convertirse.
Dan Cellucci es el CEO del Catholic Leadership Institute.