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 | por Sheri Wohlfert

Crea tu grupo de apoyo

 

Si se dice que se necesita todo un pueblo para criar a un niño, ¿cómo encuentras tu “pueblo”? El camino de la crianza está lleno de giros, vueltas y sorpresas, así que contar con apoyo es una gran ayuda tanto para ti como para tus hijos. Este mes, nos gustaría ofrecerte algunas ideas para crear tu red de apoyo.

  • Empieza en la iglesia: Dado que nuestra misión es criar a niños santos, seguros y sanos, es buena idea buscar a quienes compartan esa misma misión. Echa un vistazo a las actividades de la pastoral juvenil y familiar y conoce a otros padres que acuden con sus hijos a estos eventos.

  • Lo pequeño es bueno: Busca pequeños grupos de estudio bíblico, de intercambio de fe o de formación en el discipulado. Este tipo de grupos te ofrece la oportunidad de entablar amistades y crear vínculos que te brindarán el apoyo que necesitas tanto en tu camino de fe como en tu experiencia como padre o madre.

  • Crear y alojar: Dios nos creó para estar en compañía de otros, no para estar solos, así que, si no encuentras ningún grupo al que unirte, crea uno. ¡La clave está en la sencillez! Algo tan sencillo como invitar a unas cuantas personas a casa o a tomar un café puede dar lugar precisamente al tipo de conexión y conversación que tu alma de padre o madre agotada necesita. Como todos están pasando por la misma etapa de la vida, les resultará fácil encontrar experiencias en común. Mientras estén juntos, aprovechen para orar unos por otros y por sus hijos.

  • La magia del mentor: Presta atención a los padres que ya han pasado por la misma etapa de la vida en la que te encuentras, porque son una mina de oro de consejos, sabiduría y ánimo. Cuando mis hijos eran pequeños, recuerdo que conocí a dos madres en la iglesia que tenían hijos adolescentes y charlé con ellas, les hice preguntas y les pedí consejo. Esas encantadoras conversaciones solían empezar con las palabras: “¿Tus hijos alguna vez…? ¿Qué hiciste?”.

  • Construir tu comunidad: Empieza por tu familia extensa. A continuación, añade a algunas personas de tu iglesia o comunidad religiosa. El siguiente grupo de tu círculo social serían los mentores, y el último grupo debería estar formado por amigos, vecinos o gente del colegio o de grupos de actividades comunitarias.

  • Oración: Si te cuesta un poco establecer este tipo de vínculos, reza específicamente para que el Señor te guíe hacia las personas que puedan conectar contigo y acompañarte; si Él fue capaz de abrir el mar Rojo, ¡seguro que puede ayudarnos a construir nuestra red de apoyo!


Sheri Wohlfert es una mujer, esposa, madre, abuela, conferenciante y escritora católica. Puede leer su blog en www.joyfulwords.org.

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