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 | Por Sheri Wohlfert

¿Está mi hijo listo para recibir los sacramentos?

Algunas cosas suceden en fechas predecibles sin necesidad de preparación, como los cumpleaños o los aniversarios, pero otros acontecimientos requieren tiempo, preparación, disposición y oración. El don de los sacramentos se enmarca en esta segunda categoría, y ustedes, padres, tienen la responsabilidad de evaluar si sus hijos están realmente preparados para recibir cada uno de ellos. A continuación, les ofrecemos algunas ideas que les ayudarán a determinar y desarrollar la preparación sacramental.

 

Relación

Los sacramentos son signos externos de la gracia de Dios que nos ayudan a crecer en santidad y a caminar más cerca de Jesús. Es más que completar clases, hacer un examen y comprar el atuendo adecuado. Recibir los sacramentos no es algo que hagamos para marcar una casilla; son las mismas cosas que nos llevan a profundizar nuestra relación con Jesús. La gracia sacramental y la compañía diaria de Cristo a nuestro lado nos dan la fuerza que necesitamos para vivir el Evangelio.

Deseo

Cada sacramento está diseñado para ayudarnos a profundizar en nuestra fe, prepararnos para nuestras luchas diarias y defendernos contra el mal. Los niños necesitan comprender esto y desear verdaderamente la presencia de Dios en sus vidas de esta manera. Hablen con ellos sobre el concepto de crecer en santidad. Ayudar a los niños a reconocer las muchas áreas de sus vidas en las que necesitan a Dios es un excelente punto de partida para desarrollar el deseo de acercarse al Padre y a su gracia.

Comprensión

Una persona que se prepara para recibir un sacramento debe comprender las gracias, los dones y las responsabilidades que lo acompañan. Con cada sacramento, nos comprometemos con Jesús de manera más personal y profunda. Los niños deben ser capaces de describir el proceso, el resultado y el propósito del sacramento que están a punto de recibir.

Participación

Una relación con el Padre, como cualquier relación terrenal, requiere inversión, comunicación y compromiso. Los niños que están preparados para recibir un sacramento deben participar activamente en la Misa, la instrucción religiosa y la oración diaria, tanto por sí solos como con sus familias.

Curiosidad

Más allá del conocimiento y la participación, los niños deben sentir curiosidad por saber cómo este sacramento les ayudará a llegar al cielo. Aprender sobre los héroes sagrados que conocemos como santos ayuda a los niños a aprender a vivir como lo hizo Jesús. Escuchar historias de las Escrituras sobre los sacramentos y la forma en que cambiaron a las personas es muy poderoso. Ayudarles a fomentar la curiosidad por el pueblo de Dios, que caminó por la tierra antes que ellos, es inspirador y alentador; además, nos ayuda a recordar cuál es realmente nuestra misión en la tierra.

Repaso

Los sacramentos son un don que fácilmente podemos dar por sentado, por lo que es una gran idea repasar nuestros conocimientos. Lean, miren algunos videos y aprendan algo que no sabían sobre los sacramentos a nivel adulto. Padres, ustedes son los principales catequistas de sus hijos; compartan con ellos lo que han aprendido.


Sheri Wohlfert es una esposa, madre, abuela, oradora y escritora católica. Visite su blog en www.joyfulwords.org.

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