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 | Por Pete Burak

Una estrategia eficaz para compartir la fe

 

Muchos planes revolucionarios y un poco descabellados se han gestado en la madrugada, en una habitación de una residencia universitaria. Durante mi tercer año en la Universidad de Míchigan, mis amigos y yo nos propusimos hacer todo lo que estuviera en nuestras manos para entorpecer el trabajo de una clínica abortiva cercana. Durante semanas, participamos en vigilias de oración y en una campaña cada vez más “sofisticada” de escribir con tiza en la acera, en el camino que llevaba a la entrada, versículos de la Biblia y frases a favor de la vida. Éramos jóvenes y entusiastas, pero creo que el Señor usó esas noches de madrugada, esas conversaciones llenas de esperanza y esas relaciones cada vez más profundas para ayudar a construir su reino.

 

La dinámica colaboración entre San Ignacio, San Francisco Javier y San Pedro Faber podría ser el mejor ejemplo de cómo ese tipo de exuberancia juvenil se fomenta y se potencia en un entorno universitario. Durante su estancia en la Universidad de París en el siglo XVI, cofundaron la Compañía de Jesús, una comunidad religiosa responsable de una actividad misionera sin precedentes en todo el mundo. Creían que todo el mundo necesitaba experimentar y responder al amor de Dios, recibir el bautismo, formarse de manera intencional y ser enviado a la misión. Junto con los Ejercicios Espirituales de Ignacio, los primeros jesuitas desarrollaron un modelo de discipulado misionero fácil de decir, pero difícil de llevar a la práctica, ahora conocido como Ganar, Construir, Enviar.

Como discípulos misioneros en la Iglesia de Cristo en la tierra, nosotros también estamos llamados a atraer a las personas hacia Cristo, formarlas para que sean sus seguidores maduros y enviarlas a ser Cristo en el mundo. Esto es lo que Jesús pretendía cuando envió a los discípulos de dos en dos, y lo mismo hace hoy con nosotros. Independientemente de la situación en la que nos encontremos, todos podemos aprender algo del deseo inquebrantable de Ignacio y sus compañeros de integrarse allá donde el Señor los enviara.

Como discípulos misioneros, Ganar, Edificar, Enviar puede ser un paradigma útil y sencillo que vale la pena tener en cuenta. Gracias al poder del Espíritu Santo, tenemos la capacidad de ayudar a las personas a tomar la decisión consciente de arrepentirse y creer, de construir una vida de santidad y, luego, de contar con valentía a los demás lo que Dios está haciendo en ellas y a través de ellas. Cada uno de estos aspectos requiere tiempo, perseverancia y humildad, y siempre hay margen para crecer. La mayoría de nosotros ya no estamos tramando planes para cambiar el mundo en las habitaciones de la residencia, pero podemos abrazar la visión misionera de San Ignacio y sus amigos. 




Pete Burak es vicepresidente de Renewal Ministries. Tiene un máster en teología y es orador habitual en actividades dirigidas a jóvenes y adultos jóvenes.